Caixa Ontinyent: superviviente de la crisis con buenas prácticas

Caixa Ontinyent es una de las dos supervivientes a la peor crisis que han sufrido todas las cajas de ahorro españolas. Las armas utilizadas para ello han demostrado que lo antiguo puede ser lo más resistente ante todo tipo de experimentos y modernidades que han llevado a la derrota. De las 45 cajas existentes en el 2009, la de Ontinyent y Caixa Pollença son las únicas que siguen teniendo una verdadera actividad financiera.

La entidad se fundó a finales del siglo XIX y ha permanecido fiel a sus principios, basados en apoyar a la clase trabajadora para que pudieran acceder a los créditos y tener seguros sus ahorros en una época en la que no llegaban las ayudas del estado a los emprendedores o a la gente con necesidades. Este fomento del consumo y del desarrollo económico entre los pequeños ahorradores gracias a los préstamos que les hacían no debía llevar aparejados intereses altos, en contra de lo que era práctica habitual en la época (lo que se conoce como usura).

Caixa Ontinyent se autodenominan como la “caja de las comarcas” porque los beneficios que obtienen de los ahorros de los clientes revierten en la zona dónde está ubicada la sucursal, manteniendo el espíritu de estas entidades. Cuando una población tiene acumulada una cantidad de ganancias, la caja comienza a estudiar proyectos en los que invertir basándose en lo que necesita cada territorio. La regla principal es mantener el equilibrio entre lo recibido y lo prestado.

El problema viene cuando se quiere abarcar más de lo que se puede. Si la caja quiere prestar más, necesita que haya más clientes que depositen más dinero para hacerlo circular en inversiones. De esa forma, llegaría el endeudamiento y la caja tendría que financiarse ayudándose de otros mercados. La dependencia ya no es de los propios clientes, sino de otros, con otros intereses y con otras condiciones que no estarán en su mano. Caixa Ontinyent ha acudido muy poco a este tipo de financiación para expandirse.

La entidad valenciana dispone de un cuerpo de técnicos que son los encargados de discutir la viabilidad de los proyectos de inversión que se proponen a la entidad y su criterio no se rebate, aunque algún miembro del consejo perteneciente a algún partido político haya insistido en la idea. Según sus responsables, tienen una capacidad de beneficios en torno a los siete millones de euros anuales. Algo menos de sesenta mil euros es lo que cobran anualmente los miembros del consejo de Caixa Ontinyent.

Sin embargo, no han salido totalmente indemnes de la situación económica y han tenido que hacer recortes. Aún así, no han aceptado ninguna de las propuestas de fusión y eso que las cajas valencianas se iban agrupando en torno a la CAM (Caja de Ahorros del Mediterráneo) y Bancaja. Creen que cambiar totalmente el Consejo, llevará a nuevas decisiones que puedan hacer peligrar el proyecto social de la caja. En el último balance, recogieron como ingresos limpios casi un millón de euros y, según el informe que entregaron a la Comisión Nacional de Valores de Mercados (CNMV), la mitad se destinaría a obra social y la otra mitad sería para la reserva.